
Algo llamado Trastorno de Adaptacion. Lo conoces?
- Joselyn Jenkins

- hace 24 horas
- 4 Min. de lectura
Con Cristo, Rebotas y Superas Todo Desafío
Cómo permanecer firmes, arraigados en Su presencia y en Su Palabra, incluso en las temporadas más difíciles
Vivimos en un mundo lleno de desafíos, situaciones inesperadas, cargas emocionales, grandes responsabilidades y batallas que no siempre son visibles. A veces creemos que, porque amamos a Dios y caminamos con Él, no enfrentaremos dificultades. Pero la verdad es esta: con Cristo no estamos exentos de pruebas, pero estamos completamente equipados para superarlas por la fe.
Con Él, no solo resistimos, rebotamos. Nos levantamos, aprendemos, crecemos y avanzamos fortalecidos.
Arraigados en Cristo, firmes en medio de la tormenta
La clave no está en nuestra propia fuerza, sino en dónde estamos arraigados. Cuando nuestra vida está plantada en Cristo y en Su Palabra, aunque vengan vientos fuertes, no somos arrancados.
“Por tanto, de la manera que recibisteis al Señor Jesucristo, andad en Él; arraigados y sobreedificados en Él, y confirmados en la fe…”
(Colosenses 2:6–7)
Estar arraigados significa que nuestra fuente no son nuestras emociones, circunstancias o energía física, sino la presencia de Dios.
Mi experiencia reciente: desafíos inesperados
Trabajo como support worker desde hace casi 6 años con personas que viven con discapacidades en diferentes áreas, especialmente en salud mental. Hace unos meses acepté una nueva posición que traía muchos retos y situaciones difíciles de manejar. Lo hice con las mejores intenciones: oré, busqué a Dios y acepté el puesto queriendo dar lo mejor de mí.
Cada día iba a trabajar orando, pidiendo al Señor dirección y fuerzas. Quienes trabajan con personas que luchan con su salud mental saben cuán emocionalmente demandante y agotador puede ser este trabajo.
Después de tres meses en esta posición, comencé a notar cambios en mí:
Agotamiento profundo sin actividad física intensa
Deseo constante de dormir
Desánimo solo de pensar en ir a trabajar
Tristeza
Cambios en mi carácter y en mis reacciones emocionales
Pérdida de entusiasmo por cosas que antes disfrutaba
Aun así, nunca dejé de orar. Nunca dejé de buscar a Dios. Mi relación con el Señor no se debilitó, porque he aprendido algo esencial: lo único que no me puedo permitir perder es mi alimento espiritual y mi intimidad con Dios. Pero comencé a sentirme decaída.
Con el tiempo aprendí que lo que estaba experimentando tenía un nombre: Trastorno de Adaptación o Síndrome de Adaptación. Y me pregunté: ¿qué es eso?
¿Qué es el Trastorno de Adaptación?
Este síndrome ocurre cuando una persona está expuesta durante un período prolongado a altos niveles de estrés emocional, mental o espiritual. El cuerpo y la mente permanecen en un estado constante de alerta hasta que finalmente se agotan.
No aparece de la noche a la mañana. Se desarrolla gradualmente, especialmente en personas responsables, comprometidas, compasivas y que constantemente cuidan de otros.
Algunos síntomas comunes incluyen:
Fatiga extrema sin causa física aparente
Necesidad excesiva de dormir
Pérdida de motivación o entusiasmo
Tristeza persistente o sensación de vacío
Irritabilidad o cambios en el estado de ánimo y el carácter
Dificultad para concentrarse
Sensación de estar emocionalmente abrumado
Reconocer estos síntomas no es falta de fe, es sabiduría.
La gracia y el poder de Dios también nos llaman a cuidarnos
Jesús ya nos dio la victoria. Él venció en la cruz, y esa victoria es nuestra. Pero caminar en victoria también significa escuchar al Espíritu Santo cuando nos dice que descansemos, que pongamos límites y que cuidemos de nosotros mismos.
“¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo…?”
(1 Corintios 6:19)
Dios está profundamente interesado en nuestro bienestar completo: espíritu, alma y cuerpo. Él no espera que sigamos dando cuando estamos vacíos.
Gracias a Dios, estoy rebotando, y algo muy especial para mí fue escuchar a una de las personas que me trató decirme:
“Joselyn, en mi experiencia, las personas que mejor y más rápido se recuperan son las que tienen fe”.
(Desde el primer día compartí con él mi fe en Dios y mi comunidad de fe).
¡Gloria a Dios!
Estoy levantando conciencia.
Una palabra para quienes cuidan de otros y sirven al Señor
Este mensaje es especialmente para quienes:
Cuidan constantemente de otros
Trabajan en profesiones de ayuda, salud o servicios de apoyo
Están activamente involucrados en el ministerio
Cargan con cargas emocionales que pertenecen a otros
Servir es un privilegio, pero no fuimos creados para hacerlo desconectados del descanso.
Aun Jesús se apartaba para orar y descansar.
“Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco.”
(Marcos 6:31)
Tomar tiempo para desconectarnos no es abandonar nuestro llamado; es un acto de obediencia a Dios.
Con Cristo, rebotamos
Sí, estas cosas pueden sucederle a personas de fe. Pero aquí está la diferencia: con Jesús no nos quedamos en el suelo.
Con Él, rebotamos.
Con Él, aprendemos.
Con Él, sanamos.
Con Él, avanzamos.
Si hoy reconoces estos síntomas, detente. Ora. Escúchate. Busca apoyo. Tómate el tiempo que necesites. Y, sobre todo, permanece conectado a Dios, porque Él es quien restaura.
“El Señor es mi pastor; nada me faltará… Él restaura mi alma.”
(Salmo 23:1,3)
Dios no solo está interesado en lo que haces para Él. Está profundamente interesado en ti.
Oro por ti y agradezco a quienes también oran por mi familia y por mí.
Gracias, Jesús, por Tu vida, Tu luz y Tu salud.
Oro por cada persona que lee este blog.

Cuídate. Yo estoy haciendo lo mismo. 😊



Comentarios