¡NO A LA VIOLENCIA Y EL ABUSO!
- Joselyn Jenkins

- 25 nov 2025
- 4 Min. de lectura

NO a la violencia contra la mujer:
Dios sana lo que la violencia quiso destruir
Por Joselyn Jenkins
La violencia contra la mujer sigue siendo una herida abierta que afecta a millones de personas en todo el mundo. Es una realidad dura, invisible muchas veces, normalizada otras veces, pero siempre devastadora. No se trata solo de golpes; la violencia puede ser emocional, psicológica, verbal, espiritual, económica y sexual.Cada forma deja marcas profundas en el corazón, en la identidad y en el espíritu.
Pero hoy levanto mi voz, no solo como mujer, cristiana y líder, sino también como alguien que vivió la violencia y el abuso en carne propia, y que hoy es testimonio vivo de que Dios sana, restaura y levanta del polvo.
💔 La violencia: una sombra que quiere apagar el propósito
Ninguna mujer nace para ser maltratada. Dios jamás diseñó a la mujer para llevar cargas de miedo, manipulación, control o dolor. La violencia pretende apagar la voz, quebrar la identidad y distorsionar la imagen que Dios dio: la de una mujer fuerte, valiosa, digna y llena de propósito.
Muchas veces la sociedad calla, minimiza, espiritualiza mal o culpa a la propia víctima. Pero la verdad es esta:la violencia nunca es voluntad de Dios.
La Biblia muestra a un Dios defensor, compasivo y protector. Un Dios que escucha el clamor de las oprimidas y se mueve a favor de las inocentes.
Mi historia: de la violencia a la restauración
Durante muchos años guardé silencio, como tantas mujeres que sienten miedo, vergüenza o confusión.Viví experiencias de abuso y violencia que marcaron mi vida, que hirieron mi alma y que quisieron destruir mi identidad. Momentos en los que me sentí rota, perdida, sola y sin voz.
La violencia emocional y verbal dejó en mí heridas profundas. Me hizo creer que no valía, que debía aguantar, que era mi culpa o que no tenía salida.Pero allí, en ese lugar oscuro donde el dolor parecía más grande que la esperanza, Dios entró en mi historia.
No fue instantáneo.Fue un proceso.Un camino de lágrimas, oración, sanidad interior y liberación.Dios me levantó poco a poco, como quien toma algo frágil y lo restaura con amor.
Me enseñó a reconocer mi valor.Me enseñó a escuchar Su voz por encima de las que me herían.Me enseñó que no fui creada para ser oprimida, sino para vivir libre.
Hoy puedo hablar sin miedo, porque lo que una vez fue mi herida, ahora es mi mensaje.Dios usó mi dolor para levantarme y convertirme en un instrumento para restaurar a otras mujeres que están donde yo estuve.
Dios dice NO a la violencia
Desde Génesis hasta Apocalipsis, Dios revela Su corazón hacia la mujer: amor, protección, dignidad, valor.Él es defensor de las vulnerables y refugio para las heridas.
“El Señor está cerca de los quebrantados de corazón; y salva a los de espíritu abatido.”— Salmo 34:18
Dios no tolera la injusticia.Dios no avala el abuso.Dios no bendice la violencia.
Cuando una mujer es lastimada, el cielo se indigna.Cuando una mujer se levanta, el infierno tiembla.
Sanidad, libertad y un nuevo comienzo
Hablar de violencia no es para revivir el dolor, sino para traer luz donde antes hubo oscuridad.Mi vida es prueba de que Cristo restaura por completo.
Si tú que lees esto has vivido violencia, quiero decirte con todo mi corazón:
No estás sola.
No es tu culpa.
Tu voz importa.
Tu historia no termina en tu herida.
Tu vida tiene propósito.
Cristo puede levantarte exactamente donde caíste.
Hay ayuda, hay refugio, hay sanidad y hay un futuro lleno de esperanza.
Un llamado a levantar la voz
Decir NO a la violencia contra la mujer es decir sí a:
La dignidad
La libertad
La protección
La identidad
La vida
El propósito
Como sociedad, como iglesia, como mujeres, debemos romper el silencio.Como sobreviviente, como hija de Dios y como voz levantada, seguiré proclamando que toda mujer merece vivir en paz, sanar, liberarse y conocer el amor verdadero de Dios. ¡Y aquellos que pueden hacer algo, háganmelo!
Conclusión: El propósito prevalece en tu vida
Lo que me pasó no me define, pero sí me transformó.Me hizo más fuerte, más consciente y más apasionada por ayudar a otras mujeres a encontrar la libertad que Cristo ofrece.
Hoy puedo decir: la violencia no tuvo la última palabra. Dios la tuvo.
Y si Él lo hizo conmigo…Él también puede hacerlo contigo. EL te ama, eres importante para Él, eres valorada, eres preciosa y de gran estima en sus manos. Hoy levántate, mujer; alza tu voz, busca ayuda: no estás sola y hay caminos para vencer. Dios te dice : Clama a mí y yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces; Jeremías 33:3. Clama al Señor, entrégale tu vida y tus cargas, y él te responde. Busca ayuda, habla con alguien; no te quedes sola pensando y sufriendo. Dios te ama y te hizo para vivir en paz y con sentido. Jesus te ama. ¡No a la violencia y al abuso!
Si necesitas oración, escríbeme; con gusto oro.
Te recomiendo leer mi libro Redemida y verás mi testimonio, impactante pero esperanzador.
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